Por qué existe YAS
YAS no empezó como una idea de negocio. Empezó como una incomodidad.
Durante años trabajamos en proyectos donde, sobre el papel, todo parecía razonable: arquitecturas modernas, cloud, metodologías ágiles, dashboards llenos de métricas y decisiones “alineadas con el mercado”. Pero cuando mirabas un poco más de cerca, algo no encajaba. Los sistemas eran frágiles. Los equipos estaban cansados. Las decisiones técnicas se tomaban con demasiada prisa y muy poco contexto.
La tecnología no estaba ayudando. Estaba estorbando.
No porque fuera mala, sino porque se estaba usando sin criterio.
El problema no es técnico (casi nunca)
Con el tiempo entendimos algo importante: la mayoría de los problemas que vemos no son realmente de infraestructura, ni de desarrollo, ni siquiera de seguridad. Son problemas de enfoque.
Proyectos que nacen sin una pregunta clara. Plataformas diseñadas para escalar antes de tener usuarios. Modelos de inteligencia artificial entrenados sin saber qué decisión van a mejorar. Sistemas críticos mantenidos por personas que no estuvieron ahí cuando se diseñaron.
Todo eso genera una sensación constante de ir apagando fuegos. Y cuando todo es urgente, nada es importante.
Y ahí es donde decidimos parar y preguntarnos:
¿Y si trabajáramos de otra forma?
Construir con intención
YAS nace con una idea muy simple: hacer menos cosas, pero hacerlas bien.
Trabajamos con infraestructura cuando hay una necesidad real de operar sistemas complejos. Diseñamos software cuando hay un problema claro que resolver. Aplicamos inteligencia artificial solo cuando aporta una ventaja medible. Y hablamos de seguridad desde el principio, no cuando ya es tarde.
No creemos en soluciones universales. Creemos en sistemas que encajan en su contexto. En decisiones técnicas que tienen en cuenta el equipo que las va a mantener. En arquitecturas que se pueden explicar sin un diagrama de veinte cajas.
La buena ingeniería no es espectacular. Es tranquila. Funciona cuando nadie la está mirando.
Consultoría desde la experiencia, no desde el PowerPoint
No somos una consultora que llega, hace un diagnóstico y se va. Nos metemos dentro de los sistemas. Leemos código. Miramos logs. Preguntamos por qué algo se hizo así, incluso cuando la respuesta es “porque no había tiempo”.
Hemos estado al otro lado. Sabemos lo que es mantener un sistema heredado a las tres de la mañana. Sabemos lo que es tener que justificar decisiones técnicas a personas que no viven en ese mundo. Y sabemos lo fácil que es tomar atajos que luego se pagan caros.
Por eso nuestro trabajo no va de imponer, sino de entender. De acompañar a los equipos para que recuperen control sobre lo que construyen.
Por qué escribir todo esto en un blog
Porque hay demasiada conversación superficial alrededor de la tecnología.
Demasiados artículos que prometen soluciones mágicas. Demasiados hilos explicando cómo “escalar a millones” sin hablar del coste humano y técnico que eso implica. Demasiado ruido y muy poca reflexión pausada.
Este blog es nuestro espacio para pensar en voz alta. Para escribir sobre decisiones reales, errores que hemos cometido, sistemas que no salieron como esperábamos y otros que sí. Para explicar el porqué de las cosas, no solo el cómo.
No publicaremos por publicar. Escribiremos cuando tengamos algo que merezca la pena ser leído.
Lo que vendrá después
En los próximos meses hablaremos de infraestructura bien entendida, de inteligencia artificial aplicada con sentido común, de desarrollo de software sostenible y de seguridad como parte natural del diseño.
También lanzaremos workshops prácticos. No charlas motivacionales, sino espacios para aprender haciendo, tocar sistemas reales y entender qué pasa cuando las cosas fallan.
Si te interesa construir software que dure, operar sistemas que no te quiten el sueño y tomar decisiones técnicas con calma y criterio, probablemente te sientas cómodo aquí.
Y si no, también está bien. No intentamos gustar a todo el mundo.
—
YAS